jueves, 14 de agosto de 2014

Podemos cambiar el mundo

Muchas veces tenemos conciencia de que el mundo es mejorable, es más, que debería mejorar, y nos preguntamos que  podríamos hacer nosotros para que el mundo fuera más habitable, con menos sufrimiento, con menos injusticia y desigualdad, como aliviar el dolor del mundo.

Nos encontramos ante una de las tareas  más fáciles del mundo, es tan sencillo como que aportamos al mundo "lo que llevamos dentro", lo bueno y lo malo de nuestros sentimientos, pensamientos, palabras y actos representan semillas que vamos esparciendo allí por donde vamos y al mundo entero, ya que la humanidad es un ente vivo, aunque no lo parezca unido y cohesionado, lo que le ocurre a una de las partes le afecta al resto, es indiferente la distancia, regiones, continentes, creencias o opiniones, lo que ocurre a una parte repercute a la totalidad.

Es en la comprensión de este concepto lo que nos da fuerza para actuar, lo que nos pasa a nosotros es en parte consecuencia de lo que piensan y actúan el resto del mundo, de la misma forma, lo que le ocurre al mundo hay un grano de arena del que somos responsables.

Un avance en nuestra vida en un área concreta, representa un avance en todas las personas que trabaja esa área.
Si trabajamos la paciencia, los que también lo hacen lo van ha tener un poco más fácil, aunque estén al otro lado del planeta, lo individual suma entre lo igual, es una sincronización entre iguales en una dimensión espacio que sólo separa lo físico, pero no lo emocional o mental.

Si trabajamos la curiosidad lo mismo ocurrirá. El que ampliemos la capacidad de observar y escuchar, (tratando de comprender, de ponernos en el lugar del otro, y no de esperar que el otro deje de hablar para hacerlo nosotros) estamos fomentando en el mundo el hábito de observar y escuchar.

Ya que los trabajos similares se conectan, los sentimientos son uno, el odio es un ente, es como una nube a la que cada vez que odiamos nos conectamos, así como cualquier sentimiento o pensamiento, positivo o negativo, constructivo o destructivo, el mismo amor es un ente o las ideas, en nuestra mano está decidir a donde nos conectamos. A que ente decidimos alimentar y alimentarnos.

Si en un conflicto personal somos capaces de bajarnos del orgullo, para encontrar el lado que nos une con la otra parte. Si somos capaces de dejar a un lado la memoria de los agravios acumulados por apostar por un futuro sin odio, entonces estamos quitando leña de los conflictos del mundo. Todo lo trabajado para uno, es una pequeña aportación al resto.

José Enrique Hueso

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